¿Cuándo se considera que existe una burbuja inmobiliaria?

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Es inevitable hablar de burbuja inmobiliaria y no recordar el año 2008. Se veía venir, ¿hasta cuándo podría seguir creciendo el precio de la vivienda? Aquello parecía que iba a explotar en algún momento, hasta que lo hizo. Lo vimos todos cuando se materializó con la caída de Lehman Brothers, el gigante bancario estadounidense que se fue a la quiebra. Este sería el comienzo de una crisis que haría caer a las economías de todos los países como piezas de dominó. Por tanto, es importante saber cuándo hay burbuja inmobiliaria y evitar los errores del pasado. En este post te explicamos cómo reconocerla.

¿Qué es una burbuja inmobiliaria?

En primer lugar, veamos con detalle lo que es una burbuja inmobiliaria. Estamos ante un fenómeno económico que se manifiesta cuando los precios de los bienes raíces o inmuebles crecen de manera injustificada. Generalmente sucede por prácticas especulativas. Como resultado, el precio de la vivienda queda muy por encima del precio de otros bienes y servicios. Y, ahora viene lo peor de todo: las cuotas hipotecarias y las rentas de alquiler suponen un alto porcentaje sobre los ingresos de las familias.

Las consecuencias de una burbuja inmobiliaria

Siguiendo con el ejemplo de la burbuja inmobiliaria que explotó en 2008, cabe destacar la fuerte subida de los tipos de interés que se generó para frenar la inflación y acabar con ella. Este incremento tuvo como consecuencia que multitud de personas no pudieran hacer frente al pago de sus hipotecas, lo que acabaría, tristemente, en los famosos embargos y desahucios.

Estos sucesos tienen toda lógica aunque, no quiere decir que en futuras burbujas inmobiliarias vaya a suceder exactamente lo mismo. En cualquier caso, cuando termina una burbuja inmobiliaria, cabe esperar una bajada o mantenimiento de precios en los bienes inmuebles.

¿Habrá una nueva burbuja inmobiliaria en España en 2022?

Ahora, tras el confinamiento que ha vivido la población mundial para evitar contagios por coronavirus, la economía española está experimentando una fuerte inflación. El consumo retenido se dispara y, si a esto le sumamos el incremento de la factura de la luz, obtenemos una subida de precios importante en bienes y servicios. Entre ellos, también parece que se está incrementando el precio de la vivienda, así como el de otros bienes raíces. Entonces, ¿tendremos este año una nueva burbuja inmobiliaria en España?

¡Tranquilidad! Según la Asociación Española de Análisis de Valor (AEV), la respuesta es no. ¿Por qué? La razón principal que lo explica es que el volumen actual de transacciones inmobiliarias es del 2% del total del parque de viviendas, una cifra menor que el 4% que se registraba entre 2004 y 2006, momento álgido de la burbuja inmobiliaria anterior. Además, hay otros dos factores fundamentales que frenan la creación de una burbuja en nuestro país:

  • La producción de la vivienda no alcanza los niveles de la década anterior en cifras absolutas.
  • La política de los bancos es diferente a la hora de conceder una hipoteca con respecto a las que se aplicaban antes de la crisis inmobiliaria.

Luego, de acuerdo con los expertos, no debemos tener miedo al repunte de operaciones en el mercado inmobiliario (1,4% sobre el total del parque de viviendas durante la crisis de 2011 y 2014). En cambio, este incremento en las transacciones inmobiliarias es más bien un buen síntoma para la economía fruto de los siguientes factores:

  • Alta tasa de vacunación contra la Covid-19.
  • Aumento de confianza en los consumidores.
  • Creación de nuevas necesidades de vivienda por la pandemia.
  • Nivel de ahorro que muchas familias han alcanzado.

En definitiva, reconocer cuándo se va a producir una burbuja inmobiliaria requiere tener claro el concepto pero también se necesita una mirada al pasado y comparar los datos actuales con la situación anterior. Y, si completamos esta observación haciendo un análisis global que incluya todos los factores en juego, podemos anticiparnos al futuro del mercado inmobiliario con bastante exactitud.